LOS CUATRO FANTÁSTICOS DE JOHN BYRNE

Ahora que tenemos en la gran pantalla el último y polémico reboot de Los Cuatro Fantásticos, es un buen momento para repasar una de las mejores y más inolvidables etapas de la primera familia de Marvel.

En 1981 John Byrne desembarcaba por segunda vez en la serie “Los Cuatro Fantásticos”, tras una primera etapa en la que había dibujado los números del 209 al 221 (agosto de 1979 a febrero de 1980). Pero esta vez había una gran diferencia. John Byrne se haría ahora cargo tanto del guión como del dibujo. Y Byrne, que en esos años era considerado como uno de los mejores dibujantes de cómics del mundo y uno de los pilares de la industria, no solo demostró que como guionista estaba a la altura, sino que firmó la que para muchos es la mejor etapa de la serie (junto a la etapa de Stan Lee y Jack Kirby) y el mejor trabajo de su carrera (con permiso de su etapa en “Superman”).
Pero vayamos al principio, porque la relación de Byrne con “Los Cuatro Fantásticos” empieza en su niñez.
los-cuatro-fantásticos-de-john-byrne-01John Byrne empieza su afición en la infancia, como un ávido lector de cómics de DC…hasta que cayó en sus manos “Fantastic Four #5”, el número en el que hacía su debut el Dr. Doom. Desde ese momento Byrne empezó a leer regularmente la serie de “Los Cuatro Fantásticos” y, a través de esta, otros cómics de Marvel, que acabaría por convertirse en su editorial favorita.
Ya adulto, John Byrne realizó su primer trabajo para Marvel en 1974, mientras trabajaba para la editorial Charlton, y simultaneó su trabajo entre ambas editoriales hasta 1976, cuando abandonó Charlton definitivamente para trabajar en exclusiva para Marvel.
En Marvel trabajó en varias series (“Daredevil”, “Iron Fist”, “Power Man”, “Marvel Premiere”, “Marvel Chillers”, “Ghost Rider”, “Marvel Team-Up”, “The Champions”, “Rom2, “Spiderwoman”…), hasta que en 1977 recalaría en “Uncanny X-Men”, donde sustituiría al dibujo a Dave Cockrum, y donde formaría equipo con el guionista de moda: Chris Claremont.
Su etapa en “Uncanny X-Men” no solo convirtió la serie en un auténtico fenómeno, sino que le lanzó a la fama y le abrió las puertas de las series estrella de Marvel (“The Avengers”, “Fantastic Four”, “Captain America”,…). Durante su etapa en los X-Men, Byrne empezó a hacer aportaciones a los guiones, y a él debemos, por ejemplo, el que Wolverine cobrara protagonismo y saliese del segundo plano en el que había estado durante la etapa de Cockrum (donde se había dado un mayor protagonismo a Rondador Nocturno). Las aportaciones de John Byrne a los guiones fueron cada vez mayores, hasta el punto de co-guionizar algunas de las historias (en ocasiones aportando más al guión que el propio Chris Claremont), y despertando en él el interés por guionizar.
Así que, cuando Jim Shooter, Editor Jefe de Marvel, le comentó que Dough Moench iba a dejar de guionizar “Los Cuatro Fantásticos”, Byrne le insistió para que le dejara hacerse cargo de los guiones de la serie. Y Shooter accedió. En principio, solo los guiones iban a ser cosa de Byrne, ya que la serie contaba con el dibujante Bill Sienkiewicz,, que estaba realizando un buen trabajo, pero Shooter decidió no romper el tándem Moench/Sienkiewicz y los puso al frente de la serie de “El Caballero Luna”, donde realizarían una etapa memorable que merecería su propia reseña (y que, esperamos, acabaremos haciendo). Así que John Byrne quedó al frente de “Los Cuatro Fantásticos” como guionista y como dibujante, con total libertad creativa.

Y tras unos primeros números un poco titubeantes, Byrne empezó a definir el rumbo que quería tomar en la serie, porque no estaba nada de acuerdo con el rumbo que había tomado la serie. Y es que Byrne pensaba que se había abandonado el concepto inicial de la serie, sus señas de identidad, y se les había convertido en un grupo de superhéroes más, uno de tantos.

los-cuatro-fantásticos-de-john-byrne-02
Porque Los Cuatro Fantásticos en sus inicios no eran superhéroes, eran exploradores, descubridores de nuevas razas y mundos, aventureros, que entroncaban con el género de ciencia ficción. El científico (Reed Richards), el hombre fuerte (Ben Grimm), el joven alocado (Johnny Storm) y la chica (Sue Storm) son personajes arquetípicos que podemos encontrar desde en la ciencia ficción más clásica, como “Viaje al Centro de la Tierra”, de Jules Verne, o los cómics y seriales de “Flash Gordon”, hasta en series de televisión como “Perdidos en el Espacio”.
De hecho, Los Cuatro Fantásticos no vestían los vistosos y ajustados uniformes de otros superhéroes como Spiderman, el Capitán América o Thor, sino que llevaban monos de trabajo, prendas holgadas que se llenaban de arrugas.
Además tenían otra particularidad, y es que Los Cuatro Fantásticos eran una familia.
Así que Byrne, bajo el lema “Back to Basics”, decidió devolverles su encanto y su antigua identidad, una familia de aventureros que obtienen poderes por accidente y deben vivir con ello.
Así que Byrne se puso manos a la obra y empezó a redefinir a los personajes.
Como es habitual en Byrne, cuando llega a una nueva serie suele tener un personaje favorito, al cual potencia y da protagonismo. En el caso de los X-Men ese personaje fue Wolverine, y en “Los Cuatro Fantásticos” fue Sue Richards.

los-cuatro-fantásticos-de-john-byrne-03
Cuando Byrne llega a la serie, el rol de Sue era totalmente secundario. Reed era el líder y genio científico, Johnny era el personaje juvenil, la energía y la frescura, y La Cosa era el personaje que caía más simpático a los lectores. Mientras, Sue se había convertido en esposa, madre y ama de casa, y su lugar dentro del grupo se había hecho tan irrelevante que incluso había sido sustituida en dos ocasiones, una por Crystal y otra por Medusa.
Byrne pensaba que Sue era el pilar que mantenía unida a la familia. Es la que intercede en las clásicas peleas entre su hermano Johnny y Ben, es la que saca a Reed de su laboratorio y evita que se pase días ensimismado en su trabajo, es apoyo, es consuelo, es consejo. Byrne tenía claro que Sue era en realidad el personaje más fuerte, así que la hace abandonar su imagen de eterna víctima rescatada, madre, ama de casa y hermana mayor, para convertirla en una mujer fuerte, segura, independiente, más madura y también más dura. Byrne la hace protagonista de varias tramas e incluso le cambia su nombre clave, y deja de ser “La Chica Invisible” para convertirse en “La Mujer Invisible”. Toda una declaración de intenciones.

Byrne también sacaría a La Cosa del grupo y, de paso, acabaría con el eterno noviazgo de Ben Grimm y Alicia Masters. Tras las “Secret Wars”, la Cosa se quedó voluntariamente en el Planeta creado por el Todopoderoso, siendo sustituido en el grupo por Hulka. Byrne se había quedado encandilado de la Hulka que su amigo Roger Stern había estado mostrando en “Los Vengadores”, una mujer divertida, fuerte, segura de su feminidad. Así que le pidió que le dejase a Hulka para sustituir a la Cosa cuando este decidiera no volver a la Tierra. Que Byrne tenía debilidad por Hulka es algo que quedó claro desde el primer momento, aunque sería en su propia serie (“The Sensational She-Hulk”, en 1985) donde Byrne desarrollaría a ese personaje divertido y sexy que todo reconocemos.

los-cuatro-fantásticos-de-john-byrne-05
Durante su ausencia Alicia Masters y Johnny Storm se sentirían atraídos el uno por el otro. Esto provocó que, al regresar La Cosa a La Tierra y descubrir que durante su ausencia su novia y su mejor amigo habían empezado una relación, abandonara el equipo.
Byrne también recuperaría a los villanos clásicos de la serie.
Primero al Dr. Doom, que hacía tiempo que había dejado de ser el principal villano de Marvel. Byrne trajo de vuelta a los Doombots, réplicas robóticas del Dr. Doom con las que explicó algunos momentos vergonzantes que había protagonizado el personaje. John Byrne recuperó a mejor Dr. Doom, inteligente, orgullosos, fuerte, un enemigo despiadado pero con honor y palabra. Byrne incluso le hizo protagonista de varias tramas, contándonos su origen o su amor por su patria y su gente.

los-cuatro-fantásticos-de-john-byrne-06
La etapa de Byrne en Los Cuatro Fantásticos nos dejó momentos míticos: el enfrentamiento entre Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores y el Doctor Extraño con Galactus; el enfrentamiento con Ego, el Planeta Viviente; el juicio de Galactus; la vuelta de los skrulls; la vuelta del Hombre-Topo; Mefisto raptando y torturando a Reed y Sue; la exploración de la Zona Negativa y el cambio de color del uniforme de Los Cuatro Fantásticos; la vuelta de Annihilus; el cambio de apariencia de La Cosa;…

Byrne FF 30

John Byrne dejó de dibujar la serie en el número 292 y de hacer los guiones en el número 296, aunque del número 297 al 300, la serie seguiría contando varias de las ideas esbozadas por Byrne, como el regreso de la Cosa al grupo.

Byrne abandonó la para hacerse cargo de “Superman”. Sobre lo que pasó tenemos dos versiones. La primera cuenta que Byrne tenía la intención de simultanear su trabajo en DC y en Marvel, pero Jim Shooter se negó a compartir a su estrella, por lo que Byrne decidió marcharse. La otra versión nos cuenta que Byrne llevaba tiempo queriendo tener una excusa para marcharse, por sus continuos enfrentamientos con Shooter, así que Byrne le planteó su intención de simultanear su trabajo entre ambas editoriales a sabiendas de que Shooter nunca aceptaría ese apaño, dándole la excusa perfecta para marcharse y señalar a Shooter como el culpable de su marcha ante los aficionados.
En cualquier caso, John Byrne abandonaría la serie definitivamente para ponerse al frente de “Superman”.

Con John Byrne al frente, “Los Cuatro Fantásticos”, una serie que había caído en la mediocridad más absoluta, se convirtió en una de las 5 series más vendidas de la década, y se convirtió en uno de los pilares de la editorial, demostrando que no solo los mutantes podían vender cómics.
Una etapa extraordinaria e imprescindible por el que no pasan los años y cuya primera lectura es todo un descubrimiento, y cuya relectura es todo un placer.