Los Juegos del Hambre

Nacida por suerte (por el éxito) o por desgracia (por su absurda comparativa) en esta moda de los best-sellers juveniles para chicas que inauguró Crepúsculo, Los Juegos del Hambre es la primera de tres novelas escritas por Suzanne Collins que trata sobre la opresión del poder sobre las masas en un futuro probablemente post-apocalíptico o, como se le ha llamado al género, distópico.

La trama consiste en unos juegos en los que eligen a un chico y una chica de cada uno de los doce distritos que componen Panem, donde serán entrenados para morir en la arena como ritual de opresión de unos vencedores sobre unos derrotados en una guerra que acabó hace 74 años. La trama, donde algunos han querido ver a Battle Royale cuando se acerca más a The Running Man (o al Señor de las Moscas), es lo de menos. Lo importante no son los juegos en sí (y que apenas tendrá dos horas de metraje sobre un total de nueve), sino el mensaje de rebeldía que muestra y que se irá acrecentando a medida que avance la trama en los libros/películas posteriores.

Los Juegos del Hambre

Este libro de gran éxito fue comprado para su adaptación al cine por Lionsgate, que acertó al dar plenos poderes en la escritura y la dirección a uno de esos directores que nunca hacen una película mala y que están eternamente a la sombra como es Gary Ross, autor, para los que no quieran buscar en Google, de la maravillosa Pleasantville (película que cada año doy en Diseño Gráfico antes de ver la teoría del color) y nominado al Oscar por los guiones de Big, Dave o Seabiscuit.

Lo primero que hace Ross que hace es colaborar con la escritora a la hora de encontrar el casting y colaborar en el guión. Lo segundo, apostar todas sus cartas por una actriz emergente, Jennifer Lawrence, hasta el punto de decir que si ella no es la protagonista, no hará la película. El resto del elenco es una mezcla entre actores jóvenes y semidesconocidos con actores secundarios de lujo como Woody Harrelson, Donald Sutherland, Stanley Tucci o Elizabeth Banks…

Los Juegos del Hambre

Y es aquí donde está la primera gran diferencia entre cosas como Crepúsculo y Los Juegos del Hambre. No ya la calidad de la novela, que está a años luz, sino el intento de crear una buena historia y contar con actores creíbles, no chicos sacados del catálogo de Mango del mes.

En manos de Gary Ross, el bajo presupuesto del film le permite convertir los defectos en virtudes y el uso de la steadycam en casi todo el metraje consigue hacernos empatizar con el punto de vista de la protagonista como si estuviésemos allí mismo.

Los Juegos del Hambre

Es el momento para decir que el libro está escrito en primera persona. Y luego decir que el libro no está pensado, al menos en su primera novela, para ser llevada al cine, puesto que al estar escrito así, y básicamente tal y como está contado, va de una chica que se encuentra de la noche a la mañana ocupando el sitio de su hermana en un sacrificio y que crea una coraza de sentimientos casi impenetrable del que en muy contadas ocasiones se sale… Un papel a todas luces imposible para el 99,99% de los humanos (que harían el papel de un robot), una tasa que se eleva exponencialmente si encima hablamos de alguien joven… pero, he aquí que sale el nuevo Messi de la interpretación, una chica de Kentucky, que si nada la estropea va camino de convertirse en la nueva Meryl Streep, que se come literalmente a todos en la pantalla y que realiza con enorme facilidad, tanto que no te das ni cuenta, ese papel imposible.

En todo momento sabes cuándo al personaje le sale una risa falsa, cuándo le sale una risa del alma, cuándo finge, cuándo se come los sentimientos, y cuándo es ella (Katniss, no Jennifer, que es el jodido mérito)…

Los Juegos del Hambre

El libro, y obviamente la película de Los Juegos del Hambre “I”, se podría decir que se divide en dos partes.

En una primera están el inicio de la trama y la presentación de personajes.

Katniss Everdeen es una chica del distrito más pobre de Panem, el 12, con una madre casi catatónica, un padre fallecido en las minas y una hermana que cuida a base de cazar comida ilegalmente y que tiene a un chico que le acompaña en estas cacerías llamado Gale, alguien que quiere huir del Distrito porque no aguanta la injusticia del mundo que les ha tocado vivir.

Los Juegos del Hambre

La acción comienza el día de la elección de los dos tributos que participarán en la 74º edición de los Juegos del Hambre. Un juego, como ya he dicho, de obligado visionado y que reunirá a veinticuatro jóvenes para que se maten entre ellos en una arena virtual hasta que sólo quede un vencedor. Cuando la hermana de Katniss, Prim, es elegida, Katniss decide ofrecerse voluntaria en su lugar.

Le acompañará Peeta, un chico al que apenas conoce y que le arrojó pan como si fuera un cerdo más en un día de lluvia cuando las fuerzas le flaqueaban.

Cabe destacar que en el libro, Katniss es desconfiada por naturaleza y es duro ganársela, haciendo que en ocasiones llegue a ser antipática.

De camino al Capitolio para ser entrenados, los personajes de Haymitch y Effie se convierten en sus mentores. El Capitolio es un reflejo de lo que sería nuestro primer mundo, basado en el consumismo, la moda y el aburguesamiento frente a la tele y sus estrellas de tal forma que no empatizan con las desgracias del tercer mundo. Lo importante es gustar. Cinna, nuevo modista encargado de la imagen del distrito 12, hace que nuestros protagonistas aparezcan ardiendo y harán que a partir de ahí Katniss sea conocida como “la chica en llamas”, frase que irá irónicamente teniendo más y más sentido a medida que avance la trama.

Los Juegos del Hambre

También el desfile nos permite saber que Panem está distribuido por zonas que ofrecen sus servicios al Capitolio… la zona minera, la pesquera, la industrial, la armamentística… una visión muy lógica y acertada y que no se aleja nada de la realidad. Solamente habría que mirar el mapa de España para verlo.

Allí nos enteramos que el jefe supremo e ideólogo de tal juego es Snow, una versión envejecida de un Hitler cualquiera que sádicamente juega con el control y la esperanzas de la gente.

Empieza el entrenamiento y hay personajes que caen mejor, caen peor… vamos, lo típico. Pero es cuando tienen que medir su potencial y cuando son entrevistados por Caesar cuando vemos por segunda vez y de manera más evidente el carácter de los dos personajes principales.
Katniss tiene el carácter de la rebeldía y Peeta no es que sea panadero sino que es un cacho de pan y está enamorado de la protagonista.

Los Juegos del Hambre

La segunda parte es la del torneo en sí, que entre muertos y acción cruda pero evitando la violencia explícita (que supuso muchas críticas al director), empieza a crecer ese acercamiento entre Katniss y Peeta, y nos enteramos mejor de esa escena donde le arrojó comida.

Una escena que está pobremente contada en el cine y que supone, al menos para mí, el gran borrón del film, al poner a los dos mismos actores cuando debieron escoger a niños. Ahí sí falla la película.

Y es que un aún más joven Peeta, reúne el valor para quemar adrede el pan, ganarse la paliza de sus padres, pero no el suficiente para darle el pan en la mano a la niña que le gustaba y que se moría de hambre.

Los Juegos del Hambre

De todas formas es Katniss, la prota del libro y nos deja tres grandes momentos que marcarán el futuro.

En el primero, tras una alianza con la pequeña Rue para dejar sin recursos a los de los distritos más ricos (y por tanto, menos acostumbrados a buscarse la comida), la chica muere y nuestra heroína, en lugar de dejarla tirada le ofrece un funeral y saluda al Distrito 11, provocando el primer alzamiento contra el poder, que queda de momento sofocado.

La segunda es su legalidad. Si bien es difícil ganarse su confianza, una vez que Peeta le ha salvado la vida, lo acompaña y lo cura, aunque para ello tenga que fingir amor correspondido ante la audiencia. Hábilmente, Ross, así como había eliminado lo gore, esconde el beso entre sombras, enfatizando mucho más los elementos importante de la trama: la rebelión. Las escenas más recordadas tienen que ser aquellas que traten de ello…

Los Juegos del Hambre

Y la última, una vez han ganado el juego, la negativa a matarse entre ellos, amagando el suicidio y dejando en ridículo a los organizadores. Tanto es así que Seneca Crane tendrá su castigo.

Cabe recordar también la astucia final de la escena final, donde, tras haber estado odiando a Cato, el gran enemigo de Katniss en el Juego, éste se nos presenta como una víctima más de la situación. O de cómo personajes como La Comadreja casi llegan a la final sin matar a nadie.
Todos son meras víctimas.

Los Juegos del Hambre

Lo cierto es que tras la escena de las bayas, Katniss ha humillado al Capitolio en su propio concurso dedicado a doblegar la voluntad de la población no matando a la gente si no a sus hijos (dice Suzanne Collins que esta idea la sacó no de Battle Royale, sino del mito griego que cuenta cómo, en castigo por hechos del pasado, Atenas periódicamente tenía que enviar a siete muchachos y siete vírgenes a Creta, donde eran encerrados en el Laberinto y devorados por el monstruoso Minotauro).

A pesar de los intentos de Peeta, Katniss y Haymich de sofocar a Snow como acto de amor desesperado, está claro que las cosas no van a quedar impunes.

Escrito por JLRincón.